11 Dic, 2013

Tu experiencia, tu reputación.

Bar Europa, Velilla de San Antonio.

Diciembre de 1.997.

7:30 h.

3º centígrados bajo cero.

Me disponía a desayunar antes de entrar a trabajar en la sucursal.

La música se oía desde la calle. Empujé la puerta.

– «¡Un cuerno de chocolate y un café con leche para el banquero!» –

Gritaron al verme entrar.

Mientras, seguían cantando:

– «Ven, ven, desátame» –

– «Ven, ven, desátame» –

– «O, bien apriétame más…» –

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(Imagen video original de Mónica Naranjo)

Como cada mañana, con el bocadillo, los carajillos, las copas o los botellines en la mano, todos los operarios de aquella constructora solían ponerse a tono antes de que amaneciera y tener que iniciar una dura jornada de trabajo en la construcción. Todos «calentitos» en el bar y cantando al son del video musical de moda.

Me conocían, sabían a qué hora llegaba, dónde trabajaba y lo que me gustaba desayunar, aunque rara vez solía coincidir en el desayuno con ellos. ¿Cómo podían saber tanto de mi, si simplemente les daba el dinero de sus nóminas detrás de la ventanilla del banco todos los días 28 de cada mes?

Recuerdo que la primera vez que vinieron a cobrar, el director me dio las órdenes precisas para poder atenderlos con rapidez y eficacia. Pero no fue como esperábamos, se tardó demasiado tiempo, se pusieron todos nerviosos y alguno se marchó con cara de pocos amigos. Para veces posteriores, el director me ordenó llamar por teléfono a la empresa, con dos días de antelación, para que nos remitieran un listado de los empleados y sus nóminas correspondientes. Así, según llegaban con su cartilla y su carnet de identidad, les iba dando su sobre correspondiente. Gracias a ello, llegué a memorizar todos y cada uno de los empleados de aquella constructora, sus nombres, lo que cobraban y hasta su número de cuenta corriente.

¿Cómo habíamos resuelto aquel problema?

1. Aplicando la experiencia a nuestra estrategia o plan de actuación. En este caso, acatando las órdenes del director de la sucursal. Sus años al frente del banco le capacitaban para poder localizar el problema, analizarlo y resolverlo aplicando experiencias anteriores.

2. Mejorando la experiencia de los usuarios y consumidores. Es decir, calidad de trabajo y búsqueda de la excelencia. Simplemente, haciendo un sobre nominal, el servicio era más cuidado, más amable, más personalizado.

¿Qué consecuencias trajo aquella gestión del problema?

A partir de entonces, la relación empresa – cliente o usuario fue inmejorable, la complicidad era mutua y el boca a boca trajo a nuevos clientes.

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(Imagen Caixa Catalunya Valladolid)

A lo largo de los años vamos acumulando vivencias, sensaciones, experiencias. Los diferentes puestos de trabajo u ocupaciones dentro de una empresa o de varias nos amplían el campo de visión en muchas facetas de la vida, así como las obligaciones diarias o familiares. De todo ello aprendemos, de todo ello nos empapamos y con todo ello adquirimos madurez. El saber estar a la altura de las circunstancias, tomar tus propias decisiones, controlar tu vida y ser capaz de salir adelante, nos hace ganarnos un hueco, una mención, un respeto por parte de los demás.

En el mundo profesional no es muy diferente. Cada persona, con su estilo, va dejando huella allí donde trabaja. A medida que pase el tiempo se ganará el respeto de sus compañeros, clientes o proveedores. Unas veces será por el trato, otras veces por una sonrisa, otras su eficacia, otras por su sinceridad o por la confianza que genera. Lo importante es realizar correctamente nuestras funciones y no dejar indiferente a nadie con nuestra labor. Apostar por la calidad de trabajo y no dejar de buscar y proponer soluciones.

La evolución de nuestro trabajo al mundo digital es un camino que comenzó hace más de un año. Nuestra experiencia en internet y en redes sociales se va forjando día a día. Seguimos aprendiendo de los veteranos, de aquellos que crean genialidades, de aquellos que crean marca, de aquellos que generan relaciones o de aquellos que nos mantienen perfectamente informados.

Lo que hemos aprendido de todos ellos y de nuestra experiencia es que, en el mundo digital, valen muchas de las consignas del mundo real. El trato cercano y diario crea el ambiente idóneo para generar beneficios entre personas y empresas. Acciones como conocerse, relacionarse, transmitir, compartir y recomendar, que tradicionalmente forman parte de nuestra educación, en el entorno digital también son necesarios.

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Todos aquellos obreros, peones, albañiles, buscaron la manera de saber cómo conocerme para poder agradarme y saber lo que me gustaba desayunar. Para mí, la sonrisa de todos ellos fue la mejor recompensa a aquella entrañable etapa de mi experiencia profesional.

En definitiva, todos aquellas personas, usuarios y clientes que nos vamos encontrando a medida que avanzamos nuestro camino, van tomando conciencia de nosotros, de nuestro trabajo, de nuestra identidad, de nuestra reputación. Por lo que seguiremos apostando por la confianza, la sinceridad y la pasión por hacer lo que nos gusta. La experiencia así nos lo impone.

¿Quieres experimentar?

Ven con nosotros.

Jorge Jiménez Suárez

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