2 Abr, 2014

Tu formación, tu vocación.

Se había rendido.

Estaba haciendo autostop en aquella carretera de Segovia, para volver a su casa, cuando un coche paró junto a él. El conductor sacando la cabeza por la ventanilla le preguntó:

– «¿Es usted el de la radio?» –

-«No sé, puede ser…» – dijo él.

-«Suba, suba. Está hablando su mujer»-

Entrevistador:

«Si pudiera decirle algo a su marido pensando en que le está escuchando: ¿qué le diría?»

Lina:

«Fidel, si me estás oyendo, que sepas que está toda la gente del pueblo a mi lado, tu familia y tus amigos. Estamos muy orgullosos de ti, por favor, no te rindas, te queremos mucho.»

Sin más, salió del coche dispuesto a terminar de rematar su propósito: pedirle cuentas al Rey.

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Luis Castro, Fidel en el film, era un minero de profesión. Debido a la inactividad de la mina, se quedó en paro y después de meditarlo, decide ir con su familia en busca de un nuevo futuro. Para ello piensa, que la mejor manera de hacerlo, es ir a ver al Rey a Madrid, para solicitarle que se cumpla la Constitución y así poder acceder a un trabajo digno. La minería era la profesión a la que siempre quiso dedicarse, era su vocación, en a la que había volcado todas sus ilusiones, todos sus sueños y el futuro de su familia.

La evolución de un sector de actividad profesional, como es la minería, nos sirve de ejemplo para ver como todas las cosas, con el paso del tiempo, van evolucionando, van cambiando. En tiempos de rápida innovación tecnológica como los que vivimos, los procesos productivos se simplifican, se agilizan, se mejoran. Debemos estar preparados para una continua adaptación para no quedarnos atrás. Si es necesario, debemos reinventarnos.

Hay sectores, empresas y profesiones que mueren cada día por efecto de la evolución. Pero hay otras que mueren por falta de actividad o por la falta de conocimientos o formación de quienes se responsabilizan de ellas. Es importante que para que una empresa prospere todas las personas y equipos que la componen deben estar al día, deben estar actualizados, deben estar formados. Pensemos que, además de motivar a las personas por llevar implícito una mejora profesional, la formación aporta un valor añadido a los trabajadores y a la organización.

Steve Jobs dijo una vez:

«No tiene sentido contratar a gente inteligente para decirles lo que tienen que hacer. Nosotros contratamos a personas inteligentes para que nos digan que tenemos que hacer».

Por lo que es importante tener en cuenta que los criterios de rentabilidad de una empresa u organización no deben estar reñidos con la formación. Junto a nosotros debemos tener equipos y personas formadas para que nos indiquen el camino, no para marcharnos a pedirle cuentas a nadie, sino para poder mirar al futuro con profesionalidad y con dignidad.

Y lo más importante, crearlo.

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Fidel, aunque equivocado en su planteamiento, siempre mantuvo la esperanza de que su hazaña no cayera en saco roto y sirviera realmente para mejorar las cosas. Por lo que se sabe, encontró otra profesión lejos de su tierra y pudo seguir manteniendo su dignidad y la de su familia. Gracias a su ejemplo muchos otros se atrevieron a emprender otros caminos.

Gente emprendedora y valiente es lo que necesita una sociedad en tiempos duros, en tiempos de cambio, en tiempos de crisis. Nunca sabemos si la idea estaba ya dentro del emprendedor o si fue forzada por las circunstancias. Lo que si sabemos es que todos ellos siempre podrán apoyarse en equipos de trabajo optimistas, serios y colaborativos. Siempre podrán tener a su alcance ese «algo más» necesario para consolidarse y prosperar. Siempre podrán valerse de la formación y los conocimientos adquiridos por su experiencia.

Y así, siempre, podrán trabajar dignamente.

¿Tienes vocación?

#nuncatireslatoalla

 Jorge Jiménez Suárez

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