5 Mar, 2015

Tu método, inyección de calidad.

«Bájese un poco el pantalón y levántese la camisa» – me pidió la enfermera.

«¿Así?» – la pregunté.

– ¡ZAS! – <pinchazo>

– ¡Hija de…! ¡Jod…! – juré en silencio.

Qué banderilla me puso, no me había dado tiempo ni a coger aire.

¡Si me la puso casi en la espalda!

¡Qué daño! Mas que una inyección, me había dado un «rejón de castigo«…

Ni fue la primera ni será tampoco la última vez que me pongan una inyección en mi vida. Mira que he ido veces a que me pinchen y no recuerdo que me pusieran nunca una igual, sin avisar, tan fuerte, tan de sopetón.

Resultado: me quedé toda la tarde con el costado dolorido. Al menos, del otro dolor, por el que fui a urgencias, me olvidé por unas horas. Tuvo su efectividad, había sustituido un dolor por otro.

Inyeccion de calidad

Curiosamente, la última vez que me pusieron una inyección ni me enteré y fue especialmente agradable. Cosa que agradecí enormemente a la enfermera que me la puso. Como se suele decir «cada maestrillo tiene su librillo», y en este tema, no podía ser menos. A lo largo de mis años de «experiencia» con los médicos, practicantes, enfermeras y ATS he observado como cada uno tiene su sistema y su manera de «pinchar».

Los hay que primero te dan un «cachete» y zas. Otros te enfrían la zona con el algodón empapado en alcohol y zas. También los que, zas,  te ponen primero la aguja y luego enganchan la jeringa. He visto de todo y ninguno me ha dejado indiferente.

 ¿Qué los diferencia a unos de otros?

Su método de trabajo.

¿Por qué las personas, los clientes o las empresas eligen a unos profesionales antes que a otros?

Nuestros clientes vienen a nosotros con una carencia que necesitan cubrir, con un padecimiento que quieren paliar, con un trabajo por hacer. Y escogerán a aquella empresa que les haga el mejor diagnóstico, que sepa tratarlo, que sepa dosificar y suministrar sus conocimientos, sus acciones y su experiencia por la consecución de unos objetivos y una contrastada mejora efectiva.

Nuestros clientes vendrán a nosotros porque somos diferentes al resto, porque nuestro estilo, nuestros procedimientos y nuestro método de trabajo son diferentes y, a la vez, muy efectivos para lo que ellos realmente necesitan. Y por supuesto:

Lo más importante es hacerlo, ponerlo en marcha, llevarlo a cabo.

Siempre habrá personas, profesionales, equipos o empresas a las que recordamos con aprecio o con dolor. Unas porque hicieron lo que se esperaba de ellos, otros porque lo hicieron mal y otros porque ni siquiera lo intentaron. Y al final, recordaremos siempre el buen trabajo y lo recomendaremos. Ya sea en el boca a boca o en las redes sociales.

Si un cliente viene a nosotros debemos darle ese empujón que le calme su dolor, debemos darle esa «inyección» precisa para que se produzca una reacción y al menos empiece a ver las cosas de otra manera, con confianza, con ilusión. Debemos armarnos con nuestras mejores armas profesionales, avanzar juntos y trabajar en equipo.

Metodo de trabajo

En la última inyección que me pusieron, la enfermera, tras un suave cachete y preguntarme: «¿te he hecho daño, cariño?«, salió por la puerta sin ni siquiera esperar a escuchar mi respuesta. Allí me quedé, subiéndome los pantalones y sonriendo. Un momento incómodo y doloroso lo había convertido en un trámite agradable.  Y desde entonces, me pregunto: ¿por qué no será siempre así? Lo que tengo claro, es que ya sé dónde debo ir a ponerme la próxima inyección.

Siempre debemos buscar la manera de que las cosas sean más fáciles para nuestros clientes. Ellos vienen en nuestra búsqueda para encontrar una respuesta, una solución, una mejora. Necesitan una inyección de calidad que cambie y mejore su situación. No debemos perder la oportunidad de llevarlo a cabo y hacerlo realidad. Las oportunidaddes hay que aprovecharlas según llegan. Y si no llegan, hay que salir a buscarlas. No hay que dejar pasar el tiempo.

Nuestra falta de iniciativa puede ser mal entendida por aquellos que han depositado su confianza en nosotros y lo que es peor, puede llegar a ser aprovechado por la competencia. Lo que no debemos hacer es dejar de insistir es nuestro método de trabajo, ese que nos hace diferentes, qese ue marca nuestro estilo frente a otros, ese que determina como somos de verdad.

Lo nuestro es hacer que las cosas sean posibles.

Como dice el Dr. House: «El tiempo lo cambia todo. Eso es lo que dice la gente, pero no es verdad. Hacer cosas, cambia las cosas. No hacer nada, deja las cosas exactamente como están.»

¿Necesitas una inyección?

Jorge Jiménez Suárez

3 Comentarios

  • Hacer cosas, cambia las cosas. No hacer nada, deja las cosas exactamente como están … y añadiría algo más LA SUERTE ES PARA EL QUE LA BUSCA … de nada sirve envidiar los aciertos de los demás, bajo frases del tipo – ¡ que suerte ha tenido!, sino se hace nada por buscar nuevos caminos para encontrar nuevos aciertos
    Saludos
    Fernando

    • Efectivamente Fernando, ese es el gran problema. A muchas personas les cuesta reconocer una carencia o un problema y al final, cuando se decide a buscar ayuda, debe encontar a esa persona o equipo profesional que le dé esa inyección certera para hacerlo o para mostrarle el camino, como bien dices.Pero lo importante es tener las ganas y la voluntad de llevarlo a cabo y tener los mejores apoyos. Gracias de nuevo Fernando, por tu aportación. Un abrazo.

  • […] que le aceptarán y le reconocerán por sus ideas, sus habilidades, su talento y su método de […]

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