15 Oct, 2014

Tu profesión, tu dignidad.

A Gaz se le escapó una sonrisa al verles.

Uno detrás de otro, esperando su turno para ser atendidos en la ventanilla del paro, iban repitiendo inconscientemente los pasos al son de la música. Concentrados, absortos en sus pensamientos, pero dejándose llevar.

Sentían que la sangre volvía a fluir por sus venas y las cosas volvían a tener sentido.

Estaban en el camino de hacer algo que les devolviera la ilusión. Quizá era una temeridad, una osadía, una locura. Y aunque no fueran a recuperar su trabajo, si que iban a conservar su autoestima, su amor propio, su dignidad.

Nunca habrían podido pensar que “el fuera de juego del Arsenal” les fuera a dar tanto juego…

Trabajo digno

Se habían convertido en strippers.

¿Cómo habían llegado a esta situación?

Habían perdido su trabajo y estaban desesperados por encontrar una salida. Gaz, debía hacer algo para poder estar con su hijo Nathan. Está separado y debe pasar la manutención a su madre. Dave, su intimo amigo está en paro desde hace seis meses y su esposa no lo sabe.

Un día descubren que multitud de mujeres acuden a un espectáculo donde los hombres se desnudan al son de la música.

¿Y por qué no?

Ese es el plan: van a convertirse en “boys”.

Así que recluta amigos, ex – compañeros e incluso a uno de sus ex – jefes. Finalmente crea un equipo que surge con la fuerza de la necesidad.

¿No estamos viviendo en nuestro entorno situaciones similares?

Muchos profesionales, desde hace algunos años, hemos tenido que buscar una salida a nuestra situación. Algunos porque se quedaban sin trabajo y sin clientes, otros porque debían formarse en las nuevas tecnologías y adaptarse a las tendencias. En su mayoría, de una manera u otra, se han reinventado.

Por otro lado, muchos son los clientes que han visto mermado su negocio y han buscado en nosotros una salida, un apoyo, una solución. Lo primero que hicimos atenderlos, escucharlos y detectar sus necesidades reales. Después nos mostramos como somos, nos desnudarnos ante nuestros clientes, empatizamos con ellos e hicimos equipo, buscamos nuestra oportunidad y trazamos una estrategia. Y poco a poco, fuimos sorteando las dificultades del camino hasta lograr nuestros objetivos.

La innovación, la audacia y la imaginación, dieron paso a un sentimiento de satisfacción, de autoestima. Poco a poco, la calidad de servicio al cliente y la correcta preparación, hizo que volviéramos a ganarnos un hueco, a merecer un respetado. Habíamos comenzado a dar resultados, habíamos comenzado a recuperar nuestra dignidad y la de nuestros clientes.

Hay otras maneras de hacerlo, por ejemplo, tenemos la suerte de conocer a unos compañeros de profesión, que prácticamente han diversificado su actividad en otro sector profesional con bastante éxito. Simplemente, supieron realizar una buena investigación comercial, encontraron el hueco y lo aprovecharon al máximo.

Supieron convertir un problema en una oportunidad.

Nosotros, al igual que los protagonistas de nuestro ejemplo de hoy, tenemos algo en común:

Nos gusta nuestro trabajo y hacemos lo imposible por hacerlo bien.

Esa es la fuente de la dignidad profesional.

dignity

Full Monty fue uno de los grandes ejemplos de cómo la escasez agudiza el ingenio, de cómo convertir una dificultad en una oportunidad. De cómo una grupo de personas, con sus circunstancias personales, busca una salida profesional en común, haciendo equipo, reinventándose. De cómo, una apuesta arriesgada y muy atrevida, puede sacarles de una situación difícil y salir airosos sin perder la dignidad.

Para nosotros, en nuestra profesión, lo importante es saber cómo afrontar la situación, cómo volver a generar atención, cómo volver a despertar interés, cómo proyectar autenticidad y cómo tomar decisiones acertadas dando imagen de responsabilidad con nuestro propio ejemplo.

Como siempre hemos dicho: “lo importante es saber lo que hacemos, eso sí, con mucha pasión”.

Nuestra profesión nos dignifica.

¿Y a ti?

Jorge Jiménez Suárez

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