18 Nov, 2016

Un aniversario, una despedida.

“Nunca creí que un poco de sombra pudiera darme tanta felicidad. Que unas cuantas herramientas, un balde, un cuchillo, un lápiz, se convirtieran en mis mayores tesoros. Aunque, saber que Richard Parker estaba ahí, me daba paz” –

“En momentos como éstos, caigo en la cuenta de que él tiene tan poca experiencia en el mundo real como yo. Los dos nos criamos en un zoo con el mismo maestro. Ahora huérfanos, esperamos juntos a nuestro maestro supremo.”

“Sin Richard Parker, a estas alturas, yo estaría muerto. Mi temor hacia él me mantiene alerta. La obligación de atenderle da sentido a mi vida.”

Reflexionaba en su balsa de pesca el joven Pi.

Sin duda alguna estos pensamientos, estos sentimientos, son los que salvaron la vida de Pi en aquella penosa travesía por su supervivencia. El barco en el que viajaba junto a sus padres y su hermano en busca de una nueva vida había naufragado. Lo había perdido todo y poco era lo que le mantenía ocupado. Pero a pesar de la compañía de aquel tigre de bengala estaba en la más absoluta soledad y …

… necesitaba tomar una nueva dirección para su vida.

despedida

– “¿Sabes? Mi padre tenía razón. Richard Parker no me consideró su amigo.” –

– “Después de todo lo vivido, ni siquiera me miró.” – Prosiguió con tristeza.

– “Pero cuando me miraba, quiero creer que en sus ojos había algo más que mi propio reflejo.” –

– “Sé que es así. Lo notaba. Aunque no pueda demostrarlo.” –

A pesar del consejo de su padre, el joven Pi siempre creyó que cuidando y alimentando al tigre, este le apreciaría y le valoraría. Pero se equivocaba. Durante su odisea, a pesar de sus esfuerzos para ganarse su “amistad”, tuvo que mantenerse fuera de la barca de salvamento para poder conservar su vida ante un posible ataque del animal. A pesar de cuidarle, darle de comer y de salvarle, no le concedió un mínimo gesto de agradecimiento y cuando llegaron a una orilla segura…

…se marchó sin darle la más mínima despedida.

Situación que puede ser muy común en nuestra vida, si lo comparamos con algo cercano, que día a día alimentamos con ilusión, pero que a la vez, con el tiempo, nos puede dañar. Como un proyecto, un trabajo, la familia o tu pareja. Quizá hemos luchado y agotado nuestros esfuerzos en algo que nos ha mantenido ocupados y nos ha dado algunas satisfacciones. Quizá nos hemos equivocado o simplemente hemos trazado un rumbo erróneo que nos ha llevado por una ruta o un camino no deseado.

Como puede suceder con este blog.

Aún recuerdo la ilusión con la que escribí la primera entrada. Atrás quedó aquel sencillo post inicial mas cargado de buenas intenciones y sensaciones que de contenidos de utilidad. ¿Qué queda de aquello que escribí entonces? ¿Hasta dónde nos han llevado las nuevas tecnologías? ¿De verdad ha cambiado el mundo? ¿Dónde quedó la “Primavera Árabe”? ¿Cómo han evolucionado las redes sociales, el marketing y la publicidad?

En estos cuatro años ha cambiado todo.

Nuestra vida ya no es la que era. Nuestro trabajo o nuestra empresa ya no es el que era. Nuestros proyectos ya no son los mismos que eran. Nuestra familia, pareja o amigos ya no son los que eran. Todos han evolucionado, se han adaptado, se han renovado e incluso muchos, se han reinventado, como bien dijimos aquel 20 de Noviembre de 2.012 y mantuvimos en años posteriores. Al igual que dentro de unos años, lo que tenemos ahora, tampoco será igual.

En referencia a nuestra profesión, al marketing, todo ha sido una revolución. Hemos saltado del mundo offline al mundo online y nos hallamos inmersos dentro de él, mientras damos pasos agigantados hacia el marketing cognitivo y la inteligencia artificial. Hemos pasado de hacer marketing en un mundo tradicional a hacer marketing en un mundo digital. Sencillamente, en estos últimos años hemos pasado de…

… quién se ha llevado mi queso a la transformación digital.

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– “He dejado atrás muchas cosas: a mi familia, el zoo, la India, a Anandí ” –

– “Supongo que, la vida, al final, se convierte en un acto de renuncia…” – Dijo Pi.

– “Pero lo que causa el mayor dolor es no tener un momento para la despedida.” –

Aunque es un motivo de alegría celebrar nuestro cuarto aniversario del blog, a la vez es triste porque nos toca renunciar a él. Después de cuatro años ininterrumpidos publicando semanalmente, salvo el descanso estival, ciento ochenta y dos entradas después, hemos llegado hasta aquí, mucho más de lo que podíamos haber imaginado. Lo más curioso es que aún nos quedan muchas cosas por vivir, muchas cosas por experimentar y muchas cosas que contar.

Pero no seguiremos utilizando esta vía de comunicación y de interactuación con todos vosotros. Las circunstancias personales y profesionales mandan. Hemos llegado a la meta, no como hubiéramos querido, pero ha llegado nuestro momento de renunciar a escribir el blog de manera indefinida. Pero no queríamos irnos sin deciros adiós o sin tener el detalle de escribiros esta triste despedida.

Muchas gracias por estar ahí estos cuatro años.

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– “De pronto vi cómo acabaría mi vida si me quedaba allí: solo y olvidado” –

– “Tenía que volver al mundo, aunque… me costara la vida.” – Siguió narrando el adulto Pi.

A pesar de haber llegado a aquella isla en medio del Pacífico donde tenían comida, agua, tranquilidad y seguridad, el joven Pi, se dio cuenta de que todo aquello era efímero y podía ser más peligroso que volver a reanudar su viaje a tierra firme. Tenía que continuar con su vida. Se merecía algo más.

No queremos decir que todo este tiempo os hayamos estado contando la historia del salvamento de un naufragio. Si no que, simplemente, hemos llegado a la orilla de un viaje que comenzamos hace cuatro años y que a partir de ahora no se verá reflejada aquí como lo hemos venido haciendo y como nos habría gustado seguir haciendo. Hemos sido testigos todo este tiempo de este proceso de transformación y a partir de ahora serán otros los que nos lo cuenten. Para nosotros…

… es hora de empezar con otras aventuras.

¿Nos echarás de menos?

¡Muchas gracias por estar ahí!

Jorge Jiménez Suárez

7 Comentarios

  • Nunca es un adiós, Jorge, es un hasta luego.

    En el camino del cambio y de la transformación está la virtud, como se comprueba en lo que le está pasando al marketing…

    Hay que ser valiente para aprender a cerrar cosas e iniciar otras nuevas, los que lo hacen crecerán y saldrán reforzados. Te lo garantizo.

    Los que te apoyamos (y te leemos) siempre estaremos ahí, para acompañarte en los cambios.

    ¡¡Abrazote!!

    • Gracias César. Efectivamente, es un hasta luego. Un fuerte abrazo.

  • Es difícil acabar con muchas cosas en la vida Jimmy….Pero justamente los dos sabemos que a veces es mejor dar carpetazo a algunas que, en su momento, nos llenaban y ahora no lo hacen. Ha sido un placer leerte estos años y un orgullo seguir siendo una buena amiga. Te deseo lo mejor Jimmy, que sé que lo tendrás…Cuando te veas otra vez con ganas, volverás a escribir…
    Un beso grande.

    • Sí, a veces es mejor parar. Gracias por estar ahí estos años. Volveré a escribir, lo sé. Un beso enorme para ti.

  • Yo sí os echaré de menos…

    Jorge, he disfrutado muchísimo leyéndote estos cuatro años. Gracias por tu autenticidad, tu compromiso y tu entrega. A mi tampoco me gustaría despedirme con un “adiós”, sino con un “hasta luego” porque estoy convencida de que volverás. En ocasiones es necesario hacer un alto para seguir adelante. ¡Muchas gracias por todo!

    Un beso.

    • Muchas gracias Maine. Gracias a personas como tú y como tu equipo de Irudhitz, este blog ha sido posible todas las semanas durante este tiempo. Voy a tomarme un tiempo, y si puedo, volveré. De hecho ya tenía programadas las entradas hasta final de año… Muchas gracias por compartir cada semana mis entradas en las redes sociales. Yo también te deseo lo mejor. Seguimos en contacto. Un fuerte abrazo para todo el equipo.

  • Ampliar la vista manteniendo el fondo: Inteligencia y sensibilidad en grado extremo y ambas las dominas. Vamos!!!

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