12 Mar, 2015

Valor, el secreto de tu éxito

Brantley tenía ganas, tenía ambición, quería triufar.

Había llegado a New York con ganas de comerse el mundo. Había conseguido un pequeño trabajo en la oficina de paquetería interna de la empresa multinacional de su tío. Desempeño suficiente, que le serviría como trampolín para alcanzar sus sueños.

Con mucha inteligencia, viviendo una doble vida y muchas situaciones embarazosas, sabrá integrarse en el complejo mundo de «los trajeados» que le aceptarán y le reconocerán por sus ideas, sus habilidades, su talento y su método de trabajo.

Pero no lo tuvo fácil, se tuvo que enfrentar a una dura pero atractiva contrincante que guardaba un as en su manga. No importaba, el conocía el secreto y estaba decidido a salirse con la suya.

Estaba dispuesto a ser un hombre de éxito.

exito

Brantley había logrado introducirse en un mundo destinado a unos pocos. Lo había conseguido. Había trazado una estrategia y le había salido bien. Se había empeñado y había obtenido su premio. Había creido en sus posibilidades y había alcanzado el éxito.

En un principio, él pensaba que por el hecho de haber estudiado y tener una titulación ya estaba facultado para saberlo todo, tenerlo todo y disfrutar del reconocimiento y la fama. Pero no era así. Tendría que trabajar duro para alcanzar sus metas.

No hay atajos para el éxito.

Cuentan, que Bill Gates, volvió a su antiguo instituto a dar un discurso a los alumnos. Entre las muchas cosas que les dijo, enumeró once reglas de vida para que las tuvieran en cuenta aquellos chicos a la hora de enfrentarse al futuro e intentar tener éxito.

Una de aquellas once reglas era: «No ganarás cinco mil dólares mensuales justo después de haber salido de la escuela, y no serás el vicepresidente de una empresa, con coche gratis, hasta que hayas terminado el instituto, estudiado y trabajado mucho.»

Seguramente que de aquella charla, aquellos alumnos, salieron con la lección aprendida y con los pies en la tierra. Es muy probable que a partir de entonces, a pesar de todo lo aprendido, tuvieran más ganas de esforzarse por conseguir sus metas y potenciar su valía.

Bill Gates, como todos los padres les han dicho a sus hijos alguna vez,  solo quiso transmitir un mensaje similar a este de Will Smith: «el talento lo puedes tener, puedes nacer con él, pero la habilidad para hacer las cosas, realmente, es fruto de mucho esfuerzo y muchas horas de trabajo«.

Debemos darle forma al talento.

En este aspecto, no debemos olvidar la importancia de la ética del trabajo, la ética profesional.

¿Cuántas veces hemos presenciado «atajos» realizados por otros compañeros o profesionales?

¿Cuántas veces un cliente ha venido a nosotros enseñándonos lo que otros «le han hecho»?

Después de ver el problema y de tenerlo ante sus ojos, los clientes vienen a nosotros para que les demos una solución. Porque somos diferentes, porque tenenos otro estilo, porque nos valoran,porque transmitimos credibilidad. La transparencia de nuestro trabajo, como otras veces hemos dicho, generará la confianza necesaria en ellos.

Esa confianza en nosotros y en nuestro trabajo, nos hará creer más en nuestras posibilidades, nos hará sentirnos más firmes, nos hará ser más seguros. Y así, podremos ser capaces de transmitir nuestro conocimiento y nuestra experiencia. Compartiremos nuestro valor.

Y lograremos que nos crean.

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Brantley, con el tiempo, aprenderá que hay cosas mas importantes antes que el éxito, por lo que deberá aprender a organizar sus prioridades, tanto personales, como profesionales. Creerá en si mismo y los demás creerán en él.

Para nosotros, el secreto del éxito está en el esfuerzo, la pasión y la ilusión de ver cómo poco a poco los proyectos que hemos planificado van tomando forma. De ver cómo los objetivos se van cumpliendo progresivamente. Y de ver cómo los buenos resultados, con perseverancia, al final llegan.

Todo como consecuencia de un buen trabajo en equipo, aplicando nuestro estilo y nuestros métodos de trabajo. Llegando a ser, para nuestros clientes, una parte importante, una pieza clave de su ejecución, un preciado objeto difícil de desprenderse. Siendo un fiel apoyo.

Como dijo Albert Einstein: «No intentes ser un hombre de éxito, sino ser un hombre de valor«.

¿Nos guardas el secreto?

Jorge Jiménez Suárez

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